Muchas veces le propuse al mismísmo Satanás que se lleve mi alma a cambio de algo pero, por lo visto, o el Diablo es una farza o mi alma no vale.
Soy consciente que si el Amo de las Tinieblas se aparece en mi cuarto a las 8 de la mañana cuando suena el reloj y me dice: "Tu alma y seguis durmiendo, nadie se va a dar cuenta que hoy no fuiste al laburo", yo firmo.
Tal vez él también lo sabe y está esperando tener alguna mañana libre, razón por la cual no se ha aparecido cuando la ofrecí a cambio de ser un gran guitarrista, jugar en la primera de Boca o haber sido miembro de Led Zeppelin.

Hoy le hice otra oferta pero el muy cabrón me plantó de nuevo.