Dolor

Las injusticias duelen. Perder duele. Y perder injustamente duele más aún.
La Selección argentina hizo todo para ganar. Demostró que es un equipo que juega al fútbol como ningún otro en este mundial. Demostró que tiene huevos y que es un equipo de hombres. Y se le plantó al local. Lo metió en un arco y propuso jugar al fútbol. Propuso jugar y no especular.
Pero la suerte, que existe, que cambia la historia y es arbitraria y caprichosa le jugó en contra. La suerte estuvo del lado de Alemania. Woody Allen hizo una excelente película que habla de la relevancia de la suerte en los acontecimientos de la vida. Y a nuestra selección le sobro fútbol, le sobró hombría y le falto suerte.
Contra eso no se puede hacer absolutamente nada.
Quienes disfrutamos este deporte sabemos que Argentina fue más, pero también sabemos que no hay juego más injsuto que el fútbol. Y jugando a ese otro juego, a ese que se juega cuando nadie gana, nos tocó perder. Mientras jugamos al fútbol no. En los penales si. Los alemanes patearon mejor, su arquero estuvo más atento o los nuestros patearon peor, a los penales perdimos, al fútbol no.
Lo duro, lo más triste de esta historia es la moraleja: esforzarse no sirve para nada. Jugar, crear, ir al frente es inutil. Es mejor especular. Esperar agazapado a que la suerte te acompañe, a que el otro se equivoque.
Así Alemania ganó hoy. Así nuestra selección llego a una final en mundiales anteriories.
Me gustaría poder pensar otra cosa, creer que el esfuerzo vale y que se premia. Pero hoy no. Hoy no puedo pensar así.
