Hace mucho que no escribo y aunque tengo un par de borradores dando vueltas no he podido terminarlos.
Cambié de laburo. Situación que sin dudas altera nuestra conducta, nuestra rutina y todo aquello que nos hace sentir cómodos por tratarse de cosas conocidas y habituales. Se sabe que lo desconocido no es confortable. Podrá serlo algún día, pero ahí es cuando se volvió conocido o rutinario, es cuando lo incorporamos definitivamente.
Lo curioso es cuando un lugar, una situación o una persona, a pesar de su condición de desconocidos nos hace sentir cómodos. Ese es un buen indicio. Significa que las cosas empezaron bien.
Con el cambio de laburo eso no pasó. Todavía estoy en la etapa donde todo es extraño e incómodo.
Esa sensación invade otros ámbitos e impide, por ejemplo, que pueda escrbir, como lo hacía antes, en los ratos libres durante la jornada laboral. Y eso me incomoda más.
Fiel al principio del "todo pasa" espero que el tiempo haga su trabajo y acerque un poco de confort.