Al pan Pan y al rock Spinetta
“El falco me inspira respeto”, me dijo L* cuando Spinetta terminó de tocar el primer tema del show: Atado a tu frontera.
Y es la mejor forma de definir lo que uno siente cuando él está en el escenario: Respeto.
Y es un respeto que no se sostiene sólo en su trayectoria. Sucede que el flaco no se durmió en los laureles de éxitos pasados, ni en la chapa de pionero del rock nacional. Porque bien le basta con Almendra, con Pescado, con Jade, con Invisible y con varios de sus discos solistas para colgar la guitarra y ser un intocable. Pero no. A pesar de tener esa posibilidad cada tanto se aparece con un disco nuevo que lo mantiene vigente e insobornable. Con un disco incuestionable como PAN. 
Respeto por que hace canciones que trascienden, que se lucen, que son únicas; respeto porque toca bien; respeto porque es coherente; respeto porque no es demagogo, como parece ser moda en el rock de hoy y, por supuesto, respeto porque es Luis Alberto Spinetta. Un tipo que muchos años antes de que yo naciera marcaba el camino de lo que hoy llaman rock nacional. De ese rock nacional que tanto escuché y escucho y al que muchas bandas nuevas parecen dejarlo desalmado, vació de creatividad y de psicodelía. Por suerte, entonces, el flaco no colgó la viola y sigue marcando un camino. Sería saludable que lo sigan un poco más, que lo escuchen un poco más, que lo respeten un poco más.
Anoche en La Trastienda, en un clima íntimo, sentado en una mesa y bebiendo un vino (podrían tener mejores vinos, una pena) escuché y disfruté uno de los mejores recitales de este año.
Con una banda sólida, que se luce lo necesario, Spinetta presentó, como lo viene haciendo, su último disco: PAN. No tocó, aunque la memoria puede fallarme, todos los temas. Pero si repasó los mejores. El inicial Atado a tu frontera, Cabecita Calecita, Dale luz al instante, La flor de Santo Tomé, Qué hermosa estás!, Espuma mística y Sin fin.
Pero no solo de Pan vive el hombre, también se despachó varios clásicos como Viento celeste, Sexo, Bs. As. Alma de piedra, Durazno sangrando, Los libros de la buena memoria y Laura va, entre otros.
Para destacar las versiones de Las cosas tienen movimiento (que tendría que grabar en algún disco) y A Starosta el idiota, excelentemente interpretada y con un arranque muy psicodélico: Genial.
También hubo lugar para una canción “difícil de tocar, que hace que me explote la cabeza de inteligente por haberla creado” (Luis Alberto dixit): Seguir viviendo sin tu amor.
Un show íntimo donde daba la impresión de que todos, músicos y público, se sentían cómodos y a gusto. Un show de esos que no deberían terminar nunca.
Y cuando salí, le prometí a mi alma y a mis oídos ir más seguido a ver a Spinetta. Y de rodillas les pedí perdón por no haberlos llevado en tanto tiempo.

Wakefield dijo
Parece que estuvo interesante. Qué bueno que al Flaco le guste "Seguir viviendo sin tu amor". Algunos la subestiman un poco por considerarla demasiado pop... Para mí es una de las mejores. Saludos.
21 Septiembre 2006 | 07:13 PM