Ayer, en mi locura de caminar así, me fui hasta el Musimundo de Florida. Primero pasé por esa muestra de culos pintados que hay en plaza San Martín y sus alrededores, que me parece espantosa. Hay quienes sostienen que no son culos, sino corazones. Allá ellos, para mi son culos.
En fin, la cosa es que fui hasta el mentado Musimundo a por las entradas de Deep Purple. Porque se ve que las ruinas de Purple siguen girando y les cae en gracia la Argentina. Bien por ellos y bien por nosotros, porque por más que Gillian haya olvidado su voz en alguna borrachera en algún lugar de los ochentas, son Purple, tocan como Purple y tiene a Morse que le da a la viola magistralmente (no, nada que ver con el detergente tia).
Pero claro, compra exclusiva con Mastercard. ¿Cómo?.
¿En que momento el capitalismo se volvió loco y no permite que un desenfrenado compre 3 entradas de un saque?. Para que resolví vivir en este sistema si no puedo hacer lo que el sistema más me pide: consumir.
Así que no me quedó otra que demostrarle al sistema que yo puedo más y me fui hasta las bateas de cds.
Di un par de vueltas y motivado por el G3 del último lunes (que merece un cometnario a parte) me traje las Anthology de Satriani y Vai, que para tener en el Estudio vienen muy bien y
cuando creí que el día estaba terminado vi Dio´s Inferno que me miraba con cara de perrito que tumbó la olla y lo subí al changuito. Hoy tengo un día de guitarras y mucho metal. Y eso hace que este mundo sea un lugar un poco mejor.