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La Coctelera

Juzgando al Ají

Y en mi locura de caminar así, vi tantos colores...

30 Octubre 2006

for those about the rock...

A raíz de algunas conversaciones dominicales, del post de ella y de otro del que perdí el link, me puse a pensar cuál sería la banda de sonido para mi vida.
Así empecé a repasar aquellos discos que más me influenciaron y aquellas bandas que escuché y escucho. Muchas me sirvieron para conectarme con otras y empezar a saltar de influencias en influencias. Un viaje que sabemos, es de ida. Una odisea que muchas veces nos deja muy lejos del punto de partida.
¿A quién le puede interesar esto? A nadie. Pero me gustó la idea de hacer un repaso musical y ver cómo llegué hasta acá: a estar escuchado a Los Natas mientras escribo y mi jefe me mira como si estuviera laburando.
La cosa arrancó con Soda Stereo. Fue la banda que musicalizó predominantemente mi vida entre los 11 y los 13 años.
Tenía mucha música que grababa de la radio en algunos TDK, pero Soda, indudablemente, era la banda que más me gustaba. Cuando salió Canción Animal, estando de vacaciones en Mar del Plata, me lo compré. Con su tapa naranja y los leones garchando, fue mi primer disco de rock. Y mis viejos que se miraban con cara de “¿estará bien que escuche eso?”. A esta altura, aunque no lo parezca, estoy seguro de que estaba bien.
Soda se fue para el lado más eléctrico y yo, que empezaba a descubrir el rock más pesado (con ayuda de los Guns), decidí no seguirlos.
Por aquel entonces tuve un breve paso por el Punk: Ramones (Dulces Sueños, Mondo Bizarro y Loco Live), Sex Pistols y Attaque77 (los dos primeros discos me agarraron en los primeros años de la secundaria y les tomé cariño ¿qué le voy a hacer?) Pero los que me marcaron fueron Hermètica y, lógicamente, V8. Había descubierto el Heavy Metal (léase haciendo cuernitos).
Entre los 13 y los 16 años, los padres del heavy nacional sonaban todo el tiempo en el walkman. También se pegaban una vuelta algunos casetes de AC/DC (recién salía The Razors Edge con su taladrante Thunderstruck), Metallica (con el disco negro calentito, pero sobre todo con Ride the Lightning) y Megadeth: a los 16, Countdown to extinction fue mi primer Cd. La primera vez que lo escuché en el discman pensé que hasta entonces nunca había escuchado una guitarra eléctrica sonar de verdad.
Por esos años también empecé a descubrir al rocanrol nacional. Algunas cosas de Charly, Sumo y Los abuelos, pero cuando llegué a los Redondos, vía el cover que hace Hermética en Intérpretes, me quedé con ellos. Ahí dejé un poco abandonado al metal (prometo no volver a hacerlo) y me metí en la senda del rocanrol.
Sin dudas, entre los 16 y los 22, la banda que musicalizaba mis días era Patricio Rey. Empezando con La mosca y la Sopa que salió en el `91 y me agarró en primer año y reforzando el vínculo con Lobo Suelto que me encontró en tercer año, ávido de rock, allá por el `94. Aunque mi disco ricotero de cabecera, durante años, fue Bang Bang. Eso hasta que salió Luzbelito. Hoy se pelean, día tras día por ese puesto.
Cuando me vine a Buenos Aires, en 1996, tomé más contacto con Divididos al poder verlos en vivo. Los shows no hicieron más que agudizar el romance. También descubrí a los hasta entonces odiados y prejuiciados Babasónicos, que me sedujeron primero con Coralcaraza y después con Dopádromo (que salió los primeros meses de ese año) y terminaron por conquistarme con los recitales en Cemento. Después hicieron todo eso que hicieron y nos separamos en términos amigables.
También pasaron La Renga, Los Piojos y Los Caballeros de la Quema. Un paso intenso por el rocanrol barrial cuando todavía tenía algo para ofrecer.
Entre los 22 y los 26 años pasé una etapa de desconcierto e inconformismo. Las bandas que hasta entonces escuchaba habìan dejado de sorprenderme. Las nuevas propuestas no terminaban de atraparme y la movida alternativa y grounge seguía pasándome por el costado. Así que volví a las fuentes, al heavy. Recorrí la movida del Power-metal y volví a bandas que había dejado olvidadas en mi adolescencia como Judas, Motörhead, Purple, Sabbath y Anthrax. También fue una etapa de investigación, de descubrir o profundizar a grandes grupos que, por esas cosas de la vida, había dejado pasar. Así aparecieron El Reloj, Pappo´s Blues y Pescado. Y más allá Floyd, The Who y, sobre todo, Led Zeppelín y Dream Theater. Con las dos fue amor a primera oída.
Sin dudas, desde los 22 a la actualidad Zepp y DT son quienes mas giran y giraron por mis oídos.
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Reflexión final e intrascendente: Repasando todo esto pienso que los que hicimos las inferiores a comienzos de los 90 seguramente tuvimos algunas coincidencias, a saber: todos pasamos por el Punk (es regla que la gente del palo a los 15 años escuchó un poco de punk), casi todos pasamos, aunque sea un rato, por los Guns y muchos también por los Redondos.

También hubieron discos que, allá por el 91, no pasaron inadvertidos: Nirvana, con Nevermind, marcó un quiebre y le abrió la puerta a la generación grounge. Mientras que Metallica con su popular álbum negro arrastró hacia el heavy a muchos adolescentes. En 1990 había salido The Razors Edge y los discos de AC/DC no pueden pasarse por alto. El comienzo de los 90 tuvo una importante producción discográfica. Discos que nos dictaron el ritmo a seguir durante el resto de la década. Salvando las distancias, fue como en 1980 cuando todas las bandas de rock sacaron algunos de sus discos más importantes.

Lamentablemente, en un país centralizado como este, por aquellos años crecer en el interior (y tan lejos de las luces como fue mi caso) te dejaba afuera de la corriente que marcan las radios y las revistas del género. Las primeras no llegaban (hoy la roquipop, la 100 y otras llegan a casi todo el país) y las segundas se conseguían con mucha dificultad. Había que hacer un trabajo muy artesanal para encontrarse con discos y bandas que no fueran del “mainstream”. Lo bueno es que había que poner el ingenio al servicio del descubrimiento y creo que lo haciamos bien.

servido por juzgando-al-aji 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

24centavos

24centavos dijo

Ante todo, una suerte de correción: Quisiste poner For those about TO rock de AC/DC o el THE fue intencional?
Seguida de una suerte de aclaración: lo que posteo no es la banda de sonido de mi vida. Es la musicalización de un día "tipo" con discos no tradicionales.
La banda de sonido de mi vida sería un verdadero desafío...si tengo el valor, haré lo propio. Pero sabiendo lo verborrágica que me pongo, lo detallista que soy y lo poco que me cuesta irme por las ramas, la extensión de dicho post sin dudas será desmedida.
Me despido con una suerte de comentario (de lo intranscendente, que es de lo que más se): bien describis las cicatrices musicales de todo ser que sabe lo que fue 5to año (y no este custionado polimodal).
Junto al "In black album", "La mosca y la sopa", "Nevermind" y algun "Use your Ilusion", hay un par de discos que se repiten en todas las bateas de esos jovenes (más allá del gusto musical específico de cada uno y del genero sexual): Vasos Vacios, El amor después del amor, Big Yuyo, Sumo (el negro) y algun compilado con Charly, Spinetta y sus bandas. Después agregaron Libertinaje, El Ultimo Concierto de Soda y algo de Divididos.
En lo que a música foránea se refiere, es más dificil encontrar puntos en común. Además de los que ya nombré, Flashpoint, Credence, Gratest Hits de Queen (el uno y/o el dos) y algo de los Beatles.
Tener Pink Floyd, Zeppelin, Megadeath, Black Sabbbath, ACDC, Purple, era sólo para entendidos y para los que tenían hermanos mayores.
Pero quizá mi visión general se vea afectada por cuestiones de género sexual, sobre todo cuando lo que más habitaba en la casa de mis amigas eran Diego Torres, Luis Miguel y Ricky Martin.

30 Octubre 2006 | 11:27 PM

M

M dijo

Si en el 91 estabas en primer año, te faltó nombrar un Himno que marcó nuestra adolescencia toda: la Pachanga de los...cómo llamarlos...bueno Vilma Palma a secas.
Que horror.
Por cierto, no recuerdo el nombre, pero en tu viaje de egresados, debes haber coreado eso de cachete con cachete y pechito con pechito.
Ay. Se me pianta un lagrimón de dolor. Mejo no recuerdo nada de nada.
En cuanto al género, 24 centavos, no es consuelo, pero ha habido torturas peores. Una de mis amigas, una piba Montaner.
Montaner.

31 Octubre 2006 | 07:13 AM

M

M dijo

Por cierto, interesante raconto el tuyo.

31 Octubre 2006 | 07:13 AM

Enrico

Enrico dijo

24: Gracias por poner en evidencia el error. Lo voy a dejar así, me gusta como queda. En cuanto a tu post y mi post, no tienen mucho que ver, lógico. Salvo que el tuyo, entre otras cosas, sirvió como detonador para este. Y de paso, te cuento que mi próximo post iba a ser sobre esos discos que todos tenemos. Pero vos te me adelantaste con el comentario...

M.: hablaba de influencias que considero cruciales, no de temas que sonaban en los boliches. Porque en esa línea también tenés a The Sacados, Mc Hammer y Jazzy Mel, entre otras luminarias.

31 Octubre 2006 | 02:21 PM

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"...Gordo fofo con olor - Mormóm - glotón con jopo -rostro poroso - rotoso - roñoso - como con motor roto - sólo como croto -sólo como topo - sólo como Don Bosco con poncho. Choto, Stop, Stop..."

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