Me encuentro un lunes a la noche, abrazado y tomando una Guiness, mientras escucho a Valle de Muñecas. Entre melodías pop y un bajo saturado. Y otro día agarro algunos discos para llevar en el coche. Me subo a las apuradas y cuando, en el primer semáforo, busco alguno para poner veo que está Cerati, está Bowie, está el bueno de Jack y no están ni Ronnie ni Ozzy, ni Maiden y tampoco ese de Steppenwolf que es recontra rutero.
¿Qué pasó? ¿Dónde están los riffs, qué hacen esos sonidos extraños, artificiales, ahí atrás?
Y hace unos días nos fuimos de retiro espirituoso por ahí. Estábamos armando (porque en los retiros espirituosos lo primero que se hace es armar) y me dicen: che, poné Back in Black.
Lo busco y descubro, preso del horror más intenso, que no lo había llevado. A ver, esto es importante: No lo había llevado!
Es la primera vez en, pongamos, 12 años que no me llevo Back in Black a un viaje. Eso si, me llevé Flopa.Manza.Minimal, Confort & música para volar y hasta uno de Morrisey.
Oh! dioses y demonios del metal, sepan perdonarme, no soy yo quien actúa son los años que me han hecho esto.
Y el jueves hablábamos sobre si iríamos a ver a Calamaro o no. Y cantábamos, haciéndonos los graciosos: All we are saying is give POP a chance…
Y los años pasan y nos vamos poniendo pop. No es que no quiera escuchar esos riffs encendidos o baterías golpeando hasta explotar que inundan los discos esos que están ahí. No es eso, porque cuando estoy en blue es lo único que me saca a flote. Y ya tengo la entrada para ver a Purple por segunda vez en el año y cuando venga su majestad: la Dama de Hierro, también iré, pero sucede que a veces unas guitarras suaves, una voz calma y un poco de baterías rítmicas hacen bien.
¿Será que me estoy volviendo sensible, será que me amaricono un poco? No se, pero los años pasan y nos vamos poniendo pop.
Hay fuerzas contra las que no se puede luchar.

Escribe un comentario