In Rock (& pop) -una semana de shows en un solo post-
Todo comenzó el domingo pasado, este no, el otro. En el ex Estadio Obras tocó The Cult.
En los meses estivales el ahora Estadio Pecsi es sofocante, me cuesta creer que no tenga aire acondicionado y si lo tiene me cuesta creer (aunque esto no tanto) que sean tan cabrones de no ponerlo en marcha.
Resumidamente: Mucha gente, mucho calor, demasiada humedad y nada de aire. Y hasta Astbury que dijo: “mucho caliente”.
Tal vez fue por estar en la popu o tal vez no, pero el sonido no me pareció acorde a lo que la banda pretendía trasmitir. Deslucido, opaco y sin fuerza, no ayudó a los británicos que le pusieron una buena dosis de actitud a la noche. Es que a pesar del sonido, The Cult estuvo bien. Efímero tal vez, pero un show sólido y hitero: Sweet Soul Sister, Fire Woman, Revolution, Wildflower y Love Removal Machine, son algunos que recuerdo.
Si algo confirmaron es que vale la pena ir a ver a estos viejitos que resurgen de las cenizas de los 70`s y 80`s y se vienen para estas pampas a mostrarnos que de ellos aprendieron esos que tantas veces vimos en el mismo escenario.
Me fui muy conforme. The Cult es una banda que subestimé durante un buen tiempo y redescubrí no hace muchos años. Por suerte, pude ver que otra vez estuve equivocado. ¿Pero que quieren? Si para mi eso no es ni fue Metal y, como ya dije por ahí, durante un periodo de mi vida me reservaba el derecho de admisión sobre bandas que no podía calificar entre los cromados y acotados márgenes del Heavy Metal.
Y ahora hago un paréntesis “)”. Eso porque la discusión sobre si The Cult es heavy o no, la dejamos para otro momento, cerveza de por medio.
Es que no podemos perder más tiempo, porque si de viejitos que vuelven al ruedo y Heavy Metal se trata, el jueves tocaron por segunda vez en el año (esto debería suceder más seguido) los restos de Deep Purple. Restos que, con refuerzos de las inferiores, rockean como nadie.
Sinceramente, dudo que haya hoy una banda que lo haga como ellos. Salvo que Page y Plant decidan hacer más dinero y salgan a los escenarios juntos de nuevo. Pero, lo discutimos cuando revisemos el temita de The Cult.
Por esas cosa que tiene la desorganización de los recitales y la propia llegamos al Club Ciudad 40 minutos tarde. Sólo dos hechos evitaron que me suicide por la demora: 1. los había visto hace unos meses en el Luna y 2. Es Purple… con sólo oir dos temas esa entrada está bien pagada.
Y aunque llegué tarde me encontré con Highway Star, con The Bird Has Flow, con Smoke on the Water, con un solo de teclados que, como en el Luna, pasó de Adión Nonino al tema de Star Wars, con un medley “vuela peluca” con Hush y Black Night y más, más más más!!! Bueno, no tanto porque a los 40 minutos se cortó. Sólo lamento haberme perdido el solo de Morse, que si fue como el que hizo en la presentación anterior debe haber puesto el Club Ciudad a un ritmo digno de medirse en la escala de Richter.
Comentarios a parte merecen, tal vez, mi cariño hacia Deep Purple y la teoría de la santísima trinidad del Rock que a la pasada alguna vez charlamos con ella. Y, sobre todo, la mala información, respecto a los recitales, que dan Ticketgarcha y los medios .
Y ahora, abran paso al Pop. En este colectivo diferencial del rock & pop de los eventos de la semana pasada, cerramos con Andrés.
Y no me voy a extender. Es que cualquiera se puede imaginar un recital de Calamaro. Un hits detrás de otro, una banda correcta y por momentos sorprendente (tal vez porque uno los subestima de antemano) y saltar, cantar canciones simples y volver a los 16, a los 17 y a los inviernos en Grisú cada vez que escucho Dulce Condena.
Eso si, jamás pensé que podía meter tanta gente. Nunca, en lo que va del año, ví al Ciudad así. Y la lluvia, claro. Porque de los dos días fui el que llovió. O llovió porque fui… chi lo sá?
Todo muy lindo, todo muy adolescente y húmedo. Un recital para divertirse y me divertí.
Algunas cosas al sobre el Salmón, que tal vez merezcan un comentario a parte, pero si no las pongo ahora me las olvido:
* ¿Cuándo se puso tan de moda? Porque había mucha gente, pero la mayoría de ellos no fueron contemporáneos a Los Rodríguez. Menos a la etapa anterior. Y convengamos que todo lo que vino después de Alta Suciedad (salvando algunos temas de Honestidad Brutal) es un poco… ¿cómo decirlo? Flojo.
* ¿Por qué les gusta tanto a las pendejas el tema Paloma?
* Los menores de 25 que no acostumbran a ir a recitales no saben comportarse. Y las mujeres gritan en exceso. Tanto que no dejan escuchar a la banda y eso no está bueno porque uno paga la entrada para escuchar a la banda y no a un montón de esquizofrénicas gritando como si fueran la barra brava de Boca. Si chicas, los señores queremos escuchar y no cantar a los gritos. De eso se trata un recital. Escuchar y cantar bajito, para uno.
