Se viene fin de año y empiezan a sonar frases conformistas como "al fin se termina este año". Hasta donde se los problemas que tengo hoy los voy a seguir teniedo el martes 2 de enero, con el año nuevito, casi sin usar.

Esa falsa motivación que causa el año nuevo siempre me molesto. Impone replanteos y análisis que pareciera no pueden hacerse un 14 de agosto, ponele. Pero con este calor, cansado y con un puñadito de vacaciones que no se como las voy a usar, no puedo replantear ni un partido de ta.te.ti. No puedo analizar mi vida así. Prefiero esperar. Por ahí, no, por ahí no: seguramente, para marzo, con el vientito fresco del otoño, pueda ponerme a pensar en algo.

Si, por ejemplo, hace dos horas que estoy tratando de leer este informe sobre... ¿cómo era? si, "Fideicomisos para la construcción" (texto divertido como el que más) y no puedo pasar la tercera página, como voy a ponerme a reflexionar sobre el año que termina. ¿Y para qué? si total el martes tengo que seguir con esta cosa y esa pila de Dictámenes que no los entiende ni el que los escribió.

Se termina el año, pero solo eso. Sirve para brindar, saludarse, desearse buenos augurios y pocas cosas más.

Sería interesante que con el arranque del nuevo año todo, absolutamente todo, se puesiera en cero. Borrón y cuenta nueva. Como el tratamiento de "eterno resplandor de una mente sin recuerdos" pero automático. Como cuando programás la compu para que los domingos al mediodía pase el antivirús. Eso si sería interesante. Pero no es así. Cambiamos el calendario y nada más. El resto se arrastra y no hay 31 de diciembre que lo frene.

felicidades che. Salud!