Esa nueva radio Vale está entre las peores cosas que he tenido la oportunidad de escuchar. Y siempre que la escuché fue dentro de un taxi.
Parece que a los tacheros, esos seres alienados que andan despacito por la derecha cuando están libres y rápido y a los bocinazos cuando llevan pasajeros, les encanta la música que pasa Vale. Al menos, de los últimos 10 taxis que tomé, en 8 se escuchaba esa empalagosa FM.
De qué se trata Vale, preguntará el lector ajeno a este infierno. Se trata de esa música que podríamos denominar "romántica-hispanoparlante-mersa". Ejemplos de este atropello al oido humano son Arjona, Luismiguel, C. Castro, A. Sanz, entre otros. Otros que no se como se llaman y estoy seguro que son peores que éstos.
Toda la programación está cargada de esas letras sentimentaleras y cursis. Llenas de frases como "el fuego de tu piel", "el nectar de tus ojos", todo sumado a un vil y obseno empleo de la palabra "amor".
Eso escuchan los tacheros. Y que escuchen eso explica su actuar violento. Esa forma de conducir al margen de las normas de tránsito, abusando de la bocina y de los cambios de luces. Fastidiosos, todo el tiempo, por el tránsito, por los colectivos y por la falta de cambio al momento del pago. "Flaco, si te subís al auto, subite con cambio. Yo no soy un banco ¿entendés?" Me dijo uno, enojado porque le pagué con la extravagante suma de $20 un viaje de $7.
Sin dudas, de tanto escuchar esa música se vuelven irasibles. Por que te la venden como música tranquila, pero no. De a poco, socavadamente, te va conviertiendo en un psicópata, en un ser violento con la capacidad de alcanzar conductas oscuras y viles. Tan repugnantes que sonrojarían a un Alister Crowley, por ejemplo.
Es más, estoy seguro de que ninguna persona con un coheficiente intelectual normal y emocionalmente estable puede escuchar esa música por más de 6 minutos. Si, 6 minutos. O sea, más o menos, dos temas. Luego de eso se torna intolerable. A veces antes, claro.
Y resulta que hay una radio que se dedica a pasar esa música las 24 hs. Todo un día de romanticismo-hispanoparlante-mersa. Y el COMFER lo aprobó, lo que demuestra lo desamparados que el Gobierno nos tiene.
Pienso, ahora, en los operadores de esa radio. En ese pobre muchacho que su peor pecado fue aprender a manejar una consola y ahora, apremiado por la falta de laburo, cae en Vale. Poco a poco su cerebro se consume escuchando en clásico de Arjona o el nuevo hit de Alejandro Fernández. Poco a poco ve con simpatía ese cuchillo que antes sólo usaba para los asados. Poco a poco son más frecuentes los sueños donde Jack, con su capa londinense, le susurra "matar". Así, Vale crea un asesino serial por semestre (esto según mediciones no oficiales).
Habiendo tantas radios en el dial ¿Por qué los tacheros sintonizan esa? ¿Por qué torturan al pasajero con eso?
Mirá que están, por ejemplo, la 100, que te mecha cada tanto un temita cursilón para ese tachero enamoradiso que anda por ahí. O la Mega, que entre temás malos de rock nacional, temás clásicos de Charly y temas trompeteros de rock rioplatense te mete un Diego Torres o un Lerner para que ese balde de grasa romántiquera, negro y amarillo, pueda despuntar el vicio. Uno cada tanto, no uno atrás del otro.
La violencia está en las calles y en el eter. Hay que tener cuidado al tomar un taxi. Antes de apoyar el culo en el asiento trasero hay que preguntar: ¿escuchas Vale? Y ante la respuesta afirmativa, no puede perderse un segundo. Solo queda correr. Corre por tu vida, corre a las colinas, corre...
Axioma básico: es preferible tomar un 504 sin aire que andar escuchando Vale.
Y, para terminar, me imaginé que lo peor que puede pasarme en el mundo es subir a un taxi, un 504, que lo maneje Denzel Washington y que esté escuchando Vale. Cuando vaya al infierno, seguramente, me esperará ese viaje por toda la eternidad.

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