Recorriendo varios blogs, advierto que tanto niños y niñas tienden a hablar sobre amorios o desamorios. Relaciones, levantes, frustraciones, solterias eternas o noviazgos que pueden llevar adjetivos varios.

Parece que estos espacios tan de diario íntimo poco íntimo nos mueven a escribir sobre tópicos ligados al amor y al sexo. Sustantivos que a veces van juntos y otras tantas no.

Todos tenemos nuestras teorías (coincidentes o no) o pequeñas verdades sustentadas en la experiencia y la apreciación del campo de batalla: Cómo elegir, a que prestarle atención, la discutida existencia de la amistad entre hombres y mujeres, técnicas de levante e histeria. Cuernos, trampas y armas humeantes. Sexo, mentiras y youtube, atracciones fatales y etcéteras que van del sexo más puro a la mirada más dulce.

Me divierte ver como ambos géneros expresan su parecer y cuan coincidentes resultan a veces. Claro que entre la práctica y el blog las cosassuceden de manerasdistintas y estás coincidencias en la cancha se esfuman. Porque sabemos (y algún día hablaremos de ello) que acá virtualmente la tenemos clara, pero cuando nos metemos en la cama la cosa se complica.

El tema, en definitiva, es que tanta teoría, tanta experimentación, tanta filosofía sentimentalamorosexual (que es como otorrinonaringólogo, palabras inventadas que nadie sabe que significan) desparramada en la red merece, creo, un ateneo donde se debatan estos temas y se alcance una conclusión definitiva que aporte un poco de luz a las próximas generaciones que entre los 25 y los 30 no sabrán que corno hacer con su vida sentimental.

Porque es eso o leer Las partículas elementales.